El desafío de ser una escuela inclusiva

Un proyecto que se fortalece a través de la experiencia

La escuela como un lugar propicio para eliminar las desigualdades derivadas de cualquier tipo de discapacidad, problemas de aprendizaje o de diferencias sociales, económicas, culturales y de creencias religiosas.

Por Sandra Fernández  y Andrea Mela*

El nuevo paradigma educativo nos invita al desafío de atender la diversidad en el aula con el objetivo de eliminar las desigualdades derivadas de cualquier tipo de discapacidad, problema de aprendizaje, creencias religiosas, diferencias lingüísticas, situación social, económica o cultural.
Primero entendiendo y aceptando que las oportunidades de aprendizaje deben ser equitativas para todos los alumnos del sistema, nuestra escuela se suma a la modalidad de escuela inclusiva para poder brindar oportunidades de aprendizaje a cada niño, teniendo en cuenta sus particularidades. Somos conscientes de que todo lo nuevo y desconocido trae incertidumbres y miedos, sin embargo, en cada avance, en cada logro sentimos que se compensa esta difícil tarea.
En la escuela Dante Alighieri, damos importancia a la enseñanza fundada en los valores de igualdad, amistad, perseverancia, respeto y aceptación, porque creemos en un futuro mejor y sabemos que la escuela es, junto a las familias, protagonista y modelo de esta iniciativa.
Primaria actividad CITES.jpgSabemos que se necesita mucho más que una escuela con puertas abiertas. Por eso estamos trabajando junto a los docentes en la búsqueda de las mejores estrategias para contemplar la diversidad y atender las emociones, y esforzándonos cada vez más por modificar el concepto erróneo de que la diversidad representa una amenaza.
La inclusión se conforma y desarrolla sobre la participación y el compromiso de todos: docentes, alumnos y familias. No hay educación sin transformación, ni entendimiento para transformar sin aceptación.
Nuestra escuela apoya la igualdad de oportunidades para cada niño con trabajo y dedicación de toda la comunidad educativa.
Aquí compartimos algunas reflexiones de las maestras de la primaria y las familias sobre la experiencia de la escuela inclusiva:
l“Es la posibilidad de aprender del otro, que es diferente a mí”, Cecilia Pérez, maestra de primero.
l“Conozco la Escuela desde hace muchos años, la veo transformada, siento que es un gran desafío”, Silvia Rigillo, administración.
l“Me siento orgullosa de ser parte de la escuela inclusiva”, Andrea Mela, vicedirectora del nivel primario.
l“Me enternece verlos a todos jugando y ayudándose”, Edith Della’ Giustina, personal de maestranza.
l“Es desafiarse como docente. Es realizar esa prueba y error, es aprender a que nos podemos frustrar ante una actividad que no resultó pero también la maravillosa posibilidad de volver a empezar sabiendo que es lo mejor para ese niño/a”, María Canosa, maestra de tercero.
l“Me emociona ver a la escuela Dante, a la que pertenezco hace muchos años, en continuo crecimiento, adaptándose a los nuevos tiempos y desafíos. Apuesto a una escuela inclusiva”, Nancy Spena, maestra secretaria
l“Tenía el prejuicio de que la escuela tomara a mi hijo por obligación, hoy me siento muy acompañada; Julián es recibido como todos los otros niños”, Natalia Cardoso, mamá de Julián Sosa, alumnos de primero con Síndrome de Down.
l“Una escuela inclusiva atiende la diversidad general, sin excluir. Aceptar al otro tal cual es. Deberíamos reflexionar y pensar ¿Somos inclusivos? ¿Soy una persona inclusiva? Luego de esta manera podremos aceptar”, Jorgelina Sotelo, maestra de segundo.

*Directora y vice de la Primaria.

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