Cultura

Victoria Ocampo, la mujer de las mil profesiones

Por Clara Tealdi

Según Borges fue “la mujer más eminente de este país“. Traductora, cronista, promotora de talentos, editora, escritora e intelectual. Sin duda, Victoria Ocampo fue un puente entre la riqueza y la cultura, y, gracias a su situación económica, pudo hacer todo lo que hizo. Todo lo hizo por su cultura de clase, pero también podría no haberlo hecho. Pero, ¿Quién fue Victoria Ocampo? ¿Qué hizo? ¿Por qué se la recuerda?

Nació el 7 de abril de 1890 en Buenos Aires, hija de Manuel Ocampo y Ramona Aguirre y hermana mayor de seis hermanas. Gracias a la clase social a la que pertenecían, las Ocampo tuvieron una educación privilegiada. No iban al colegio, sino que contaban con institutrices, quienes les enseñaban en su hermosa casa, Villa Ocampo, en San Isidro. Primero aprendieron francés, luego inglés y por último, español. Esta es una de las razones por las que Victoria escribía muchas cartas o poemas en francés. Desde siempre estuvo fascinada con la literatura, pero, según dicen, no la dejaban leer mucho, ya que la estaban educando para ser una esposa.

En 1912 , con 22 años, Victoria se casó con Bernardo Estrada, un abogado de la misma clase que ella. Esta relación no duró mucho, ya que, antes de casarse, se vieron pocas veces y Victoria se enamoró del primo de su esposo, Julian Martinez, con quien mantuvo una relación secreta por 13 años. También decidió no tener hijos.

Una de las razones por la cual se la recuerda fue por fundar la revista cultural “Sur” en 1931. El fin de esta revista era dar a conocer nuevos artistas, tanto escritores como cantantes, músicos o pintores argentinos. Dos años después, creó la editorial homónima, que tuvo el mismo objetivo que la revista, pero no solo con personalidades destacadas de Argentina, sino, de todo el mundo. Sur editó y tradujo libros de Federico Garcia Lorca, Andre Malraux y Virginia Woolf, entre otros. Entre los traductores y escritores de esta revista se encuentra Jorge Luis Borges, con quien Victoria, y su hermana Silvina Ocampo, entablaron una amistad.

Sin duda se la recuerda a Victoria como una de las primeras feministas de la Argentina, y lo fue. Además de fundar su propia revista, publicó lo que escribía con su nombre, sacó el registro de conducir y manejaba su propio auto (muchas veces sola para mostrar lo que podía hacer), usó pantalones y fue una de las primeras mujeres en hablar sobre el voto femenino en 1945. Muchas veces se cree que la única argentina que habló sobre este tema fue Eva Peron, quien empezó con este tema en 1947, pero, años antes de que Eva empezara a hablar, Victoria lo empezó a militar.

También, entre todas las cosas que hizo, fue presa durante 26 días. Un 8 de mayo de 1953, por la mañana, un sirviente le anunciaba a Victoria que el comisario la quería (necesitaba) ver.

“El 8 de mayo, me disponía a trabajar por la mañana cuando me anunciaron que me quería ver el comisario. La visita matutina de ese personaje me sorprendió sin alarmarme en lo más mínimo.Estaba a cien leguas de imaginar que venía a detenerme.”
Ella lo recibió y, junto con él entró un inspector, y le dijeron que tenían órdenes de llevarla a la comisaría.

“Luego me dijo el comisario que tenía orden de llevarme a la comisaría. Pregunté por qué. Me contestó que ésas eran las órdenes y nada más.”

Unas horas después, a mediodía, estaba en Buenos Aires, ya que se encontraba en Mar del Plata de vacaciones. La interrogaron y, horas más tarde, le informaron que iría a la cárcel de mujeres “El buen pastor”. ¿La razón? Victoria era antiperonista, y, días antes de su ingreso a la cárcel, estallaron dos bombas mientras que Perón estaba dando su discurso.

“Entre nosotras, las once mujeres que vivíamos juntas, había una gran solidaridad. Todas éramos UNA, menos la peronista M. Nos hizo la vida amarga, pero yo le tenía más lástima que odio.”

Fue presa por que se creía que podía estar relacionada a los ponedores de bombas, ella demostró que no, pero fue presa 26 días.

“Las miserias, las debilidades de la humanidad y también sus arranques de generosidad nunca se me aparecieron con tanta evidencia como en esos 26 días, y me alegra haber tenido oportunidad de vivirlos. […] Hace tres días se publicó en La Prensa que por pedido de Gabriela Mistral se me había puesto en libertad, pero que se seguiría investigando mis infracciones a tales y cuales leyes y se seguiría el proceso. ¿De qué infracciones y de qué proceso hablan? Lo ignoro. Lo estarán inventando. Yo no he hecho nada fuera de ser antiperonista y de censurar à haute et inteligible voix la dictadura monstruosa que nos aplasta.”

Además de editar y crear su revista, ir presa y ser una de las primeras feministas argentinas, la ONU la invitó a que relate los juicios de Nuremberg, juicios en contra de los actos cometidos por el nazismo. Ella aborrecía todo lo relacionado con el autoritarismo y la ausencia de libertades, en esos años representado por el nazismo y el fascismo. También, cuando supo lo que estaba pasando en Europa en la década del 40, Victoria empezó a mandar ayuda y a ayudar a judios argentinos. En marzo de 1946, en busca de nuevas historias para Sur, en Inglaterra le llegó una carta del British Council para presenciar estos juicios. Dejó testimonio en las cartas enviadas a sus hermanas, estas tenían dibujos y recortes periodísticos, todas se encuentran recopiladas en el libro “Cartas de posguerra”.

Gracias a Victoria, hoy muchas mujeres pueden escribir sus cuentos, novelas y editar revistas, entre otras cosas. Para mi fue, es y será una mujer icónica, inspiradora e interesante. Demostró que una mujer no es solo una esposa, sino que puede ser de todo. El mundo se despidió de ella un 27 de enero de 1979, pero su historia sigue viva e inspira a muchos. (Villa Ocampo en San Isidro es un lugar increíble que cuenta todo esto y más).

1 comentario en “Victoria Ocampo, la mujer de las mil profesiones”

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