Sociedad

La revolución del veganismo

En esta nota te contamoS LOS PRINCIPIOS ÉTICOS DE ESTE MOVIMIENTO QUE SE OPONE AL MALTRATO DE LOS ANIMALES Y PROMUEVE UNA ALIMENTACIÓN LIBRE DE ELLOS.

Por Ana Boismoreau y Fidel Azulay

Pasó un tiempo desde el pasado primer domingo de agosto, cuando un grupo de activistas veganos irrumpieron en la pista central del predio de la Sociedad Rural Argentina durante el desarrollo de la tradicional exposición de ganadería para manifestarse, con carteles incluidos, en contra del maltrato animal. La acción de concientización, como era de esperar, fue recibida con abucheos y silbidos por los ganaderos, y eso alentó a un grupo de gauchos montados en sus caballos a “arrear” a los activistas y repartir unos cuantos rebencazos.

No nos detendremos en analizar la “batalla campal” de la que dieron cuenta los medios de comunicación ni las tantas repercusiones, polémicas y debates televisivos entre veganos y gauchos que, alentados aquí y allá, llenaron horas y horas de televisión, radios y medios gráficos. Pero señalamos que, desde aquella irrupción en La Rural, el veganismo pasó a ser un tema de discusión y debate como estaba destinado a ser.

Ya que desde que la ONU, en noviembre del 2006, hizo una publicación (de la cual hablaremos más tarde) al respecto, este movimiento comenzó a expandirse cada vez a mayor velocidad, generando tensión entre veganos y “carnívoros”, tensión que no existiría si no fuera por la falta de respeto y tolerancia que proviene desde ambos lados.

Mientras que la publicación de la ONU detalla las consecuencias negativas que conlleva la ganadería para el medio ambiente, la protesta de La Rural puso el énfasis en la cara ética y moral del veganismo. “La idea era justamente hacer ruido y poner el tema en debate, que se empiece a hablar de esto”, comentó Magdalena Ascon, vegana que participó del debate con los gauchos que tuvo como escenario el programa “Intratables” del canal América.

Aquí nos ocuparemos entonces de hablar del veganismo. ¿Qué es el veganismo? ¿De qué se trata? Para comenzar a responder estas preguntas, diremos que “el veganismo es el movimiento que rechaza el consumo de cualquier producto de origen animal. En la alimentación, indumentaria y mercadería en general”.

A su vez, el veganismo se divide en tres aspectos: el ambientalista, el dietético y, por último, el ético, que es el desencadenante de la disputa en La Rural. Es precisamente este aspecto el que busca acabar con las muertes, maltratos y explotaciones hacia “los seres sintientes”. Se lo denomina “sensocentrismo” y se basa en los valores como la equidad, el respeto y la empatía.

El veganismo dietético, por caso, se trata de privarse de productos de origen animal con fines estéticos o de salud. Existe una gran controversia sobre si la dieta vegana es apta o no para el cuerpo humano, pero ese no es el tema de esta nota. Dentro del veganismo, hay quienes consideran que estas prácticas específicas no definen a un verdadero vegano. Mientras que el veganismo ambiental, no menos importante, por cierto, consiste en dejar de consumir animales ni más ni menos que para salvar al medio ambiente.

“Livestockś long shadow” (La larga sombra de la ganadería), es el título que llevó la publicación de la FAO (Food and Agriculture Organization), la ONU para la Agricultura y la Ganadería, en la que se intenta poner al desnudo a la industria ganadera con los siguientes datos:

La industria ganadera produce un 65% del óxido nitroso derivado de las actividades humanas, un 37% del gas metano, un 64% del amoníaco y un 9% del dióxido de carbono. Si bien la emisión de dióxido de carbono es uno de las principales causas del calentamiento global, bien deberíamos preguntarnos ¿cómo influyen en esto los demás gases?

El potencial de calentamiento global (PCG) de los gases se mide en relación al dióxido de carbono. En un periodo de 20 años, este tendrá un PCG de 1, mientras que el gas metano tendrá un PCG de 62.

Estos gases se encuentran en el estiércol y gases intestinales principalmente de las vacas. ¿Nos da derecho esto a culpar a las vacas? No. ¿Si nos las comemos van a dejar de emitir gases porque total ya no existen? Tampoco. Vale preguntarse, ¿por qué en 2008 había en la Argentina alrededor 48 millones de vacas y actualmente hay más de 54 millones? Seguimos comiendo vacas y aun así cada vez hay más.

No se trata de la cadena alimenticia. Esta tiene como objetivo regular la población de especies, y nosotros no hacemos eso: No nos comemos a los animales que sobran, sino que producimos cada vez más y más animales para consumirlos, utilizando incluso todo tipo de técnicas de manipulación genética.

La FAO también informa que el ganado ya ha ocupado un 30% de la superficie de la tierra, esto se debe a la sobrepoblación de ganado que se sigue generando constantemente. Otra de las consecuencias negativas de la ganadería es la deforestación. Del pulmón de nuestro planeta, sí, la Selva Amazónica, ya se deforestó un 70% para ser utilizado por los ganaderos. Y con respecto al suelo, los rebaños compactan y erosionan la tierra convirtiéndola en desiertos.

A esto debemos sumarle el problema del agua. J. L. Beckett y James W. Oltjen, del departamento de Ciencias Animales de la Universidad de California, estiman que para producir 1 kg de trigo se requieren 120 litros de agua, y para 1 kg de carne vacuna, la utilización de unos 3.700 litros de agua. Mucho más estima el profesor David Pimentel, del Departamento de Ecología de la Universidad de Cornell, quien ha calculado que se necesitan 900 litros de agua para 1 kg de trigo y 100.000 litros de agua para 1 kilo de carne vacuna.

No se necesita mucha lógica para entender que la carne de una vaca entera no alimenta más que todo lo que consumió esa vaca en su vida antes de ingresar al matadero.

Claro que la mayoría del agua se gasta en los cultivos, pero si estos cultivos en lugar de consumirlos nosotros, se los damos a una vaca (que volvemos a aclarar, no existiría si no la hubiera producido la humanidad), en la carne de esta se va a gastar toda el agua que previamente se gastó en los cultivos y la que ésta misma requiere.

En fin, últimamente la Argentina se está dividiendo en dos bandos que tienden a oponerse: El tradicionalismo y el veganismo, y acá la tolerancia no toma mucho partido. Vivimos en Argentina, el fútbol, el mate, el locro, el tango, la chacarera… forman parte de nuestra cultura ¡Y quién no quiere comer asado! Bueno, nosotros.

Un dicho popular dice “La patria se hizo a caballo”. “Hay países que se hicieron sobre la esclavitud de las personas”, dijo Marcelo Pugliese (activista vegano).

El hecho de qué vale más, si la tradición y nuestros placeres y comodidades, o los animales y el medio ambiente, es totalmente subjetivo. Nos parece insólito que para algunas personas la tradición valga más, pero procuramos respetar.

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