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“Disfruto mucho la Copa Libertadores”

FÚTBOL / Diálogo con el futbolista Bruno Zuculini, volante central del River de Gallardo

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Foto: Gentileza Prensa River

Ex alumno de la Dante Alighieri de Escobar, hizo las inferiores en Racing, donde debutó en Primera. De ahí pasó al Manchester City, que lo prestó a una media docena de equipos de Italia, Inglaterra, España y Grecia. Desde comienzos de este año se afianzó como titular en el club de Núñez.

Por Francisco Larregui, Ignacio Clark y Ezequiel Gaytán

Bruno Zuculini hizo las inferiores en Racing, donde debutó en 2010. En el club de Avellaneda jugó junto a su hermano Franco -que hoy juega Colón-, y a mediados del 2014 fue comprado por Manchester City, de Inglaterra, que lo cedió a varios clubes de Europa a préstamo: primero al Valencia; luego al Córdoba CF, de la segunda división española; desde allí se fue al Middlesbrough FC, de la segunda división inglesa; y tras un breve regreso al City, donde no llegó a jugar, se fue al AEK Atenas, de Grecia; su periplo continuó en Rayo Vallecano, de España; y en el Hellas Verona, de la serie B de Italia, donde volvió a coincidir con su hermano. A comienzos de este año, el volante central acordó su llegada a River, a cambio de 3,5 millones de dólares; allí se convirtió en una pieza clave del equipo de Marcelo Gallardo. En este diálogo con Il Giornalino, este ex alumno de la Dante, al igual que su hermano mayor, repasa su carrera como futbolista profesional, desde sus inicios hasta el presente.
-¿Cómo nació tu pasión por el futbol?
-La pasión por el fútbol me acompaña desde que era chiquito. Cuando yo comencé, mi hermano mayor ya llevaba tres años jugando. Para mí jugar al fútbol era compartir un momento con él, compartir los clubes de barrio y los equipos como Racing, al que llegamos juntos. La pasión siempre estuvo en la familia, ya que desde chicos nos regalaban botines, pelotas, así que el fútbol estuvo siempre presente en mi vida.
-¿Qué papel cumplieron tus padres en el camino hacia ese gran sueño de ser futbolista?
-Si no hubiera sido por ellos, que nos han bancado, llevado al entrenamiento y tenido mucha paciencia, no lo habríamos logrado. Que te acompañen es fundamental, tanto cuando te va bien o cuando te va mal, porque uno es chico y es un mundo nuevo, con nuevos compañeros. Así que el papel de los padres, al menos en mi caso y en el de mi hermano Franco, fue fundamental. Vamos a estar agradecidos siempre con ellos, porque sino hubiese sido imposible poder desarrollar nuestras carreras.
-¿A qué edad comenzaste a jugar al fútbol?
-Empecé a jugar de chico, desde los 5 años en el club de barrio que se llama Bolagama. Después, a partir de los 7, empecé a jugar en el CAIDE (Club Independiente de Escobar), y a partir de los 8 años llegamos a Racing de Avellaneda junto con mi hermano. Desde los 8 hasta los 20 años, cuando me vendieron al Manchester City, estuve dedicado exclusivamente en Racing. Esos fueron los clubes para los que jugué en Argentina, hasta que este año River compró mi pase y regresé para jugar en el país.
-Mientras hacías las inferiores en Racing, ¿cómo hacías con el colegio?, ¿los cumpleaños?, ¿tus amigos te apoyaron?
-Los últimos dos años en Racing viví un poco en la pensión del club y en Capital. Para ir al colegio me tenía que despertar muy temprano, hasta que me subieron a la Reserva y ahí fue cuando tuve que cambiar los horarios. Una vez que llegué a Primera tuve que dejar los estudios, lamentablemente, por los horarios. Pero ahora los estoy retomando y terminando la secundaria; dejé el colegio con 17 años y me faltan dos para terminarlo. Después, mis amigos siempre estuvieron al lado mío, también empecé a jugar con ellos de chiquitos, siempre supieron que yo quería ser futbolista y me bancaron, tanto en los cumpleaños como en fiestas importantes. A veces no podía ir, otras tenía que ir muy temprano y volverme, pero ellos me entendían y sabían que era lo que tenía que hacer para poder cumplir mi sueño.
-¿Cuál fue el técnico que más te marcó en tu vida futbolística?
-Técnicos tuve muchos pero a partir de Luis Zubeldía empecé a crecer y a entender lo que era jugar a máximo nivel. Él me dio muchísima confianza con 17, 18 años me metió adentro del equipo y tuve la suerte de estar compitiendo tres años como titular. Zubeldía fue un técnico súper importante para mí, porque me dio unas reglas básicas para poder competir en el alto rendimiento y cada vez que me lo cruzo nos ponemos a hablar sobre todo el tiempo que hemos estado juntos.
-¿Cómo te sentiste en el día que debutaste?
-Fue contra Gimnasia de la plata, tenía 16 años. Me tocó debutar en otra posición, como volante por izquierda, cuando siempre jugué de volante central, pero fue un momento único: estaban mis amigos, mis padres, todos estaban en La Plata, fue un momento inolvidable. Tengo la fecha tatuada, porque fue un largo camino hasta este momento, y fue algo irrepetible.
-¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que tuviste que afrontar en tu carrera?
-Siempre los mayores obstáculos o momentos difíciles son las lesiones. Hasta que me fui a Europa, nunca había tenido una lesión importante, y cuando estuve allá me rompí la rodilla y el quinto metatarsiano del pie; cada una de esas lesiones me demandó entre cuatro y cinco meses de recuperación. Esa es la parte más dura de este trabajo, estar constantemente en ritmo y tratar de evitar las lesiones. Eso es lo que tiene esta profesión, los momentos de las lesiones son los más difíciles, son los que más tenés que estar acompañado. En mi caso, las lesiones fueron los momentos en los que más sufrí, pero también pasar por esas situaciones y dejarlas atrás te fortalece mucho mentalmente, te hace bien a la cabeza para seguir adelante.
-¿Qué sentimientos encontraste al haber jugado con tu hermano en el club de tus amores?
-Algo único. Fue un momento único, familiar, de hermanos. No lo habíamos pensado nunca, pero bueno, él se fue a Europa y al año vuelve, y yo ya había debutado en Primera, así que fue un momento irrepetible. Es otra fecha que tengo tatuada porque ver a toda mi familia en la tribuna, compartiendo la mitad de cancha con mi hermano y encima haber ganado 3 a 0 a Newell’s fue un momento increíble. Después compartimos cancha en Italia el Hellas Verona. Ascendimos juntos, jugamos seis meses en la serie A y fueron momentos hermosos, tanto en la cancha, como en los entrenamientos, en las concentraciones y en la vida fuera de las canchas. Momentos lindos e increíbles, que no borraría jamás de mi memoria.
-Hoy estás jugando con River las semifinales de la Copa Libertadores, ¿qué diferencias ves entre esta Copa y la Champions League de Europa?
-Para mí son parecidas y totalmente diferentes a la vez. Son los dos torneos más importantes que tienen tanto Europa como Sudamérica. Entonces yo los veo similares a la hora de jugar, porque todos se juegan la vida, nadie te regala nada y tenés que estar atento a todos los detalles. Los partidos de Copa se ganan por los detalles. Quizás no gana el que mejor juegue, sino el que esté más concentrado. Son partidos de ida y vuelta, de 180 minutos; no es un partido y ya quedás afuera o adentro. Tanto la Libertadores como la Champions son dos copas únicas. A mí me tocó jugar Copa Libertadores solamente, y les aseguro que la estoy disfrutando, con la esperanza de llegar lo más alto posible.

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