Sociedad

El camino de Claudia Tatángelo, jueza de paz del partido de Escobar

Su historia profesional está marcada por un fuerte sentido de vocación, presente desde sus primeros años, y una incansable preparación que la llevó a superar múltiples desafíos.

La jueza de paz Claudia Tatángelo. Foto: Diario de Escobar.

Por Bautista Pintos

Claudia Tatangelo es una figura inspiradora en el ámbito de la justicia en la comunidad de Escobar. Como jueza del Juzgado de Paz, representa el compromiso, la dedicación y la perseverancia que caracterizan a aquellos que buscan no sólo aplicar la ley, sino también servir a la sociedad con empatía y responsabilidad.

Su historia profesional está marcada por un fuerte sentido de vocación, presente desde sus primeros años, y una incansable preparación que la llevó a superar múltiples desafíos en su camino a la judicatura. A lo largo de los años, Claudia ha enfrentado numerosos obstáculos, desde equilibrar el estudio con la crianza de sus hijos, hasta competir en ternas para lograr su designación. Sin embargo, su perseverancia y el apoyo de su familia la llevaron a cumplir su sueño de ser jueza, un sueño hecho realidad.

En esta entrevista con Il Giornalino, Claudia reflexiona sobre su recorrido, los valores que rigen su labor y su compromiso con la comunidad de Escobar. También comparte sus consejos para quienes desean seguir una carrera de derecho y su visión de una justicia que escucha y se adapta a las necesidades de la sociedad.

–¿Qué sentiste cuando te designaron como jueza?

–Sentí que se había cumplido un sueño por el que luché y me preparé por mucho tiempo.

–¿En algún momento pensaste en estudiar otra carrera o realizar otro trabajo?

–No, desde muy pequeña siempre fue mi deseo y vocación ser abogada y luego con el tiempo me di cuenta que amaba la justicia y decidí seguir la carrera judicial.

–¿Cómo te gustaría ser recordada como jueza en la comunidad de escobar?

–Me gustaría ser recordada como una persona que escucha y se brinda a la comunidad para dar una respuesta justa a los conflictos que llegan a mi juzgado.

–¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en seguir una carrera de derecho o en convertirse en jueza?

–El consejo que les daría es que se preparen mucho, que amen el derecho y la justicia y por sobre todas las cosas que sepan escuchar y sensibilizarse ante los problemas que la sociedad plantea.

–¿De qué manera la pandemia te ha afectado a tu trabajo?

–Con la llegada de la pandemia en el trabajo debimos utilizar todas las herramientas que teníamos a disposición. Fue muy difícil continuar prestando un buen servicio de justicia pero creo que logramos adecuarnos a las necesidades de la gente. Mediante la utilización de las herramientas tecnológicas como ser el expediente digital, las audiencias virtuales se logró continuar brindando las respuestas eficaces.

–¿Qué desafíos enfrentaste en el camino para llegar a ser jueza?

–Los desafíos que enfrenté fueron muchos. Comencé a rendir exámenes desde hace más de diez años cuando mis hijos aún eran pequeños y se me complicaba bastante encontrar los tiempos para poder estudiar pero con el apoyo de mi familia pude sortear esas dificultades. Luego, integré muchas ternas para distintos cargos de jueza pero nunca logré ser la elegida entre los otros dos integrantes de las ternas. Hasta que finalmente, concursé para el juzgado de Paz de Escobar, en el que me desempeño hace 28 años en distintos cargos, y llegó el tan ansiado cargo que hoy ocupo.

–¿Quiénes han sido tus modelos a seguir o mentores en tu carrera judicial?

–Mis modelos a seguir han sido las juezas que me precedieron y de las que aprendí un montón de cosas replicando las buenas e intentando mejorar aquellas no tan buenas.

–¿Cuáles son tus objetivos a futuro dentro de la judicatura?

–Mis objetivos a futuro dentro de la judicatura son muchos. Los más inmediatos son mejorar los aspectos negativos que observo en el funcionamiento del juzgado, tratar de brindar a la gente el mejor servicio de justicia que esté a mi alcance.

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