La Escuela de Liderazgo (ELI) acompaña a adolescentes de 13 a 18 años en su desarrollo personal y comunitario mediante actividades recreativas, proyectos solidarios y espacios de encuentro donde la autenticidad y el crecimiento son centrales.

Por Zaira Martínez
La ELI fue creada para adolescentes de entre 13 y 18 años y funciona como un espacio para formar líderes comunitarios. Su objetivo es ofrecer un lugar para “descansar la mente, desconectarse del mundo y ser uno mismo sin que nadie lo juzgue”, permitiendo que los jóvenes expresen ideas y emprendan proyectos.
Dentro de la ELI se realiza el “Presupuesto Participativo Joven”. Cada sede debe presentar un proyecto que aporte algo valioso a su comunidad. Los proyectos ganadores reciben 2 millones de pesos para llevarse a cabo. El año pasado impulsamos un roperito comunitario: nos reuníamos en plazas para que la gente pudiera llevarse prendas que necesitara o dejar las que ya no usaba. Este año, el proyecto fue el “bolsón rodante”, orientado a ofrecer actividades recreativas y lúdicas gratuitas a quienes no tienen acceso a ellas.
Otro evento importante de la Escuela de Liderazgo son los intercentros. En ellos se reúnen todas las sedes para socializar, jugar y compartir los avances de sus proyectos.

“La ELI para mí es un lugar donde se celebra el encuentro y la autenticidad. Cada uno trae lo que tiene para dar y puede ser la persona que es sin que se lo juzgue.” — Profe Lu
Las actividades son variadas. Los viernes nos encontramos de 18:00 a 20:00 en el Preuniversitario El Cereijo, donde hacemos charlas y, mayormente, actividades físicas. Los sábados, en el polideportivo Luis Monti, de 15:00 a 17:00, compartimos meriendas, juegos y partidos de vóley.
Recientemente, la sede de Belén organizó una jornada de yoga, otra en la que se prepararon panchos en el polideportivo y una charla en El Cereijo sobre cómo es trabajar como guardavidas, brindada por una especialista de Puertos del Lago.

Para los líderes, la ELI es fundamental. La profe Mica cuenta que la ayudó a decidir su carrera —el profesorado de educación física—, mientras que Juan lo define como un lugar de “desconexión, descarga y encuentro”. Todos coincidimos en que es un espacio sano y una “segunda familia”.
