Cultura y Espectáculos

La historia viva del Teatro Girona

Diálogo con Graziella Sureda, actriz, docente y directora de teatro, hija mayor de Cacho Sureda, fundador del emblemático teatro escobarense.

Por Valentina Borcosque

Fundado en 1989 por Edberto Ulises Sureda —más conocido como “Cacho Sureda”—, el Teatro Girona se convirtió en un emblema cultural de Belén de Escobar. Ubicado en César Díaz 657, este espacio fue mucho más que un escenario: fue el reflejo de una vocación profunda por el teatro. El nombre “Girona” fue elegido por Cacho en honor al lugar donde nació su padre. Su pasión por el arte se extendió a sus hijos, quienes continuaron su legado desde distintos roles vinculados al teatro. Durante los últimos dos años de actividad, el teatro se sostuvo económicamente gracias a los talleres dictados por sus tres hijos. Entre ellos, Graziella Sureda —la hija mayor—, actriz, docente, directora y referente del teatro escobarense. Actualmente, da clases de actuación en el mismo espacio que vio crecer a su familia. Nos reunimos con Graziella para conocer su historia, su mirada sobre el arte y el legado que sigue latiendo en el corazón de los escobarenses.

-¿Cómo viviste la apertura del teatro Girona? ¿Y el cierre?

-La apertura del teatro fue una fiesta, ver a mi padre cumplir un sueño con tanto esfuerzo. Fue muy emocionante, estábamos todos los que amábamos a papá viéndolo cumplir ese sueño. Mi papá se enfermó y tuvimos que cerrar porque no podíamos afrontar los gastos. Para mí fueron muchos años sin poder superar el duelo del Teatro Girona. Fue una gran etapa, y hay que aprender que las etapas se terminan y empezar de nuevo, porque el teatro era como nuestra casa, y cuando alguien tiene que cerrar su propia casa es muy fuerte. Entonces lo fui superando, agradeciéndole a la vida haber podido vivir esa experiencia.

¿Qué significó el Teatro Girona en tu vida?

-El teatro fue muy importante para toda la familia. Lo fundó mi padre. El sueño de todo actor es tener un teatro; todos sueñan con tener un lugar donde expresarse, y eso lo logró mi padre. Ahí yo pude iniciar mi escuela de teatro con mi hermano. Tuve la suerte de estar en todos los roles teatrales en ese lugar. El teatro fue algo muy importante para mí, y lo sigue siendo.

-¿Qué parte de tu papá sentís que vive en tu actuación?

-De él heredé la disciplina. Era un gran líder para los grupos de teatro: sabía manejarlos, y yo aprendí mucho de él y de cómo lo transmitía. Él siempre decía que tenía que apuntar más a la directora que a la actriz, y en ese momento sentí que no me gustó. Pero con los años me di cuenta de que lo hago bien y me gusta mucho dirigir. Sin embargo, jamás dejaría de actuar, y considero que siempre necesitamos subir al escenario.

¿Cuál fue el mejor momento que viviste como actriz?

-Los momentos son todos diferentes, pero a veces hay obras que te marcan. Hice un monólogo de una mulata y fue muy fuerte cuando lo hice en Cuba, donde eran negros y yo me pintaba todo el cuerpo. Cómo me miraban las mujeres que me maquillaban… eran negras de verdad. El amor y el agradecimiento con el que me miraban por mostrarme así, como ellas, creo que fue uno de los momentos más fuertes que viví en mi carrera.

¿Qué huella sentís que dejás en el público que te ve?

-Elijo obras que tengan un mensaje, que puedan despertar la curiosidad y la reflexión.
El teatro te hace pensar, y a veces está bien con que a uno solo de los espectadores le haya llegado el mensaje. Siempre trato de poder transmitir lo máximo.

¿Qué es el arte para vos? ¿Considerás que se puede vivir del arte?

-Todo arte es muy positivo en la vida de un ser humano. Todos somos un poco artistas, solo que algunos lo desarrollamos y otros quizás tienen talentos pero no los descubren.
En cuanto al arte teatral, considero que el teatro es sanador, y todo aquello que podamos expresar a través del arte nos salva de muchísimas cosas; nos permite ver el mundo desde otro lugar. Claro que se puede vivir del arte, aunque el actor tiene períodos en los que tiene trabajo y períodos en los que no. Lo importante es tener proyectos propios, no estar esperando que nos llamen: producir, formar grupos, demostrar. De alguna manera se puede, y pienso que en todos los oficios es lo mismo. Quizás creemos que un médico gana más que nosotros, pero es muy variable. Yo creo que si podemos hacer las cosas con pasión, a veces no pasa nada por comer un pedacito de pan con un vaso de agua.

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