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La estrella a la que las lesiones le opacaron su brillo

«Marian» Torres tenía 17 años cuando una lesión lo dejó fuera de las canchas de Futsal. Hoy estudia para ser técnico y sueña con dirigir.

Por Alejo Gioia Zatti

Marian nació un 24 de julio de 2004 en la clínica Fátima de Escobar. Desde chico se apasionó por el futsal en Flamengo de Garín, a donde iba a entrenar en colectivo acompañado por su mamá, Sonia –su papá, Marcelo, trabajaba de 7 de la mañana a 5 de la tarde– todos los lunes, miércoles y viernes. Marian jugaba los sábados a la tarde y disfrutaba que sus dos padres fueran a verlo.

Dentro de la cancha se desenvolvía como ala derecha y era muy ágil y habilidoso con los pies. Así fue que cuando tenía 10 años lo llamaron para jugar con dos categorías mayores que la suya, ya que para su edad era demasiado corpulento y bueno.

Mariano le dedicaba mucho a los estudios, ya que era lo único que le pedían en su casa., A los 14 años ya entrenaba hasta con chicos 3 o 4 años más grande que él. Se destacaba mucho en lo ofensivo.

Uno de esos sábados de partido, unos señores se acercaron a Sonia y le dijeron que Marian tenía mucho potencial jugando y que lo lleve a probar para su categoría en Tigre Futsal. Y fueron, otra vez en colectivo, hacia Victoria. Después de la prueba a Mariano le dijeron que había quedado seleccionado y le repitieron que tenía mucho potencial.

Así fue que comenzó a viajar todos los días solo a Victoria para entrenarse, incluso comenzó a viajar solo, y cuando jugaba los findes lo llevaban el micro a las diferentes canchas junto a sus compañeros de equipo y sus entrenadores.

Todos decían que Mariano era «una mini estrella de lo bien que jugaba». Cuando fue creciendo, Mariano se volvió flaquito y largo, pero eso no evitó que siguiera brillando con la pelota en ese deporte que tanto amaba. A los 16 años lo subieron a la tercera categoría, que en términos de fútbol 11 sería como la reserva.

Mariano estaba pasando un gran momento y presagiaba un grandioso futuro hasta que el 27 de julio de 2021, con sus 17 años recién cumplidos, mientras disputaba una pelota en los minutos finales de un partido, un jugador rival le encajó un terrible patadón a la altura del peroné produciéndose una fractura grave.

Los médicos entraron rápidamente a la cancha para atenderlo, mientras que sus compañeros se le fueron al humo al rival, desatando una mini batalla campal. Cuando del desmadre fue controlado, a Marian lo llevaron al hospital donde pudieron mejorar la situación y le dieron fecha de operación, que fue apenas unas semanas después de la lesión. La operación fue exitosa y sólo quedaba la recuperación, la cual fue muy larga y complicada, ya que le llevó prácticamente un año. Luego de la recuperación, Marian volvió a las canchas pero para él ya no era todo como antes.

No pudo volver al grandioso nivel que estaba antes de su lesión. Con el paso del tiempo, Marian fue teniendo molestas y se le sumaron varias lesiones más de las cuales nunca se pudo volver a recuperar. Un año y medio después de la fractura, a Marian lo limpiaron del club. Fueron momentos complicados.

Cerca de cumplir 19 años, Marian decidió volver al lugar de sus orígenes, el Flamengo de Garín, donde llegó a jugar en la primera. Un año más tarde, decide ponerle puntos final a su carrera como jugador, ya que las lesiones lo seguían opacando.

Prueba de su resiliencia, Marian actualmente está estudiando la carrera de técnico y sueña con poder cumplir su anhelo de poder dirigir en el deporte que ama, el futsal.

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