Cultura y Espectáculos

Ascenso y caída de Julio Sosa, El Varón del Tango

Un repaso por sus comienzos como artista, su extraordinaria carrera musical y el trágico final de un cantante que hizo historia en este género musical tan popular.

Julio Sosa, el Varón del Tango.

Por Joaquín Franco y Baustista Funes

Era la madrugada del 26 de noviembre de 1964, en el barrio de Palermo, Buenos Aires. Un DKW Fissore rojo era conducido a una gran velocidad por la avenida Figueroa Alcorta cuando de repente perdió el control y, en el cruce de la avenida con Mariscal Castilla, se estampó contra un semáforo.

Fue a causa de este trágico siniestro que, horas mas tarde del fatídico suceso, falleció el conductor del vehículo, que era ni más ni menos que Julio Sosa, «El Varon Del Tango», cuya muerte dejó un gran vacío en la noche ciudadana que ningún otro cantor pudo llenar.

Julio María Sosa Venturini nació el 2 de febrero de 1926 en la localidad de Las Piedras, en Uruguay. Hijo del matrimonio de Luciano Sosa, peón de campo, y Ana María Venturini, lavandera, desde chico tuvo una infancia difícil. A causa de la pobreza, siendo que apenas terminó la Primaria se vio en la necesidad de empezar a vivir de cualquier changa o conchabo que se le presentara.

Pero Julio siempre apuntó a algo más, a lo que verdaderamente le apasionaba, que era cantar. Empezó en la ciudad de La Paz como vocalista de la orquesta de Carlos Gilardoni. Más tarde, ya asentado en Montevideo, cantó en orquestas como la de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro D’Amario y Luis Caruso, siendo que con este último llegó a grabar un disco en el año 1948 para el sello Sondor.

En junio de 1949, decidió dar un paso más allá moviéndose hacia el Buenos Aires, ciudad en la cual empezó cantando en cafetines nocturnos para ganarse la vida. Probó suerte como vocalista en varias orquestas, como la de Joaquín Do Reyes, pero fue rechazado en todas porque decian que tenia una voz “muy grave para cantar tangos”. En agosto de ese mismo año, gracias al letrista Raúl Hormanza, logró ingresar a la orquesta de Francini-Pontier, en la cual llegó a hacerse conocido.

En 1953 ingresó a la orquesta típica de Francisco Rotundo, grabando para el sello Odeón varios tangos que aún se recuerdan, como “Justo el treinta y uno” y “Bien bohemio”. En junio de 1955 pasó a la orquesta de Armando Pontier, con la cual grabó para Columbia y RCA Victor clásicos como “Padrino pelao”, “Tengo miedo” y una de las versiones más famosas del tango “Cambalache”.

A comienzos de 1960, empezó su carrera como solista. Llamó al bandoneonista Leopoldo Federico y armó junto a él una orquesta acompañante con la cual empezó a grabar para Columbia. En esta época logró números impresionantes consagrándose como uno de los artistas más importantes del género, cuando el tango no estaba pasando por un buen momento, siendo opacado por los géneros de la “Nueva Ola”.

El 26 de noviembre de 1964, tuvo un accidente vial, tras el cual fue internado en el Hospital Fernández y luego trasladado al Anchorena. Pese a todos los esfuerzos, los médicos no pudieron evitar su trágica muerte.

Junto con la muerte de Julio Sosa, se terminó una de las últimas épocas doradas del tango.

Deja un comentario