Sociedad

«Durante la Dictadura la gente vivía con el corazón en la garganta»

Diálogo con Fernando Campero y Elsa Ferrero a propósito de la última Dictadura.

Por Maitena Queijas

La Dictadura empezó el 24 de marzo de 1976 con el Golpe de Estado que llevó a la presidencia de la Argentina a Jorge Rafael Videla. Fueron seis años de terror y con un saldo de 30.000 personas desaparecidas. En esta nota, hablamos con Fernando Campero y Elsa Ferrero, quienes nos cuentan cómo fue vivir sin Democracia.

Fernando Campero, con 20 años, le tocó trabajar como carpintero naval entre 1976-1983.

–¿Supiste o te enteraste de alguna situación de desaparición de personas en tu trabajo?

–Fernando: Con 20 años yo trabajaba como carpintero naval, me acuerdo que trabaja en Astilleros Esparsa y tenia cuatro delegados en ese trabajo. Uno de esos delegados era con el cual mejor me llevaba, aparte de que era el más joven. Pero un día desapareció, nadie sabía nada de él y nunca más volvimos a saber nada, y hasta el día de hoy no se sabe nada de ese pobre hombre.

¿Que sentiste cuando ese compañero de trabajo desapareció?

–La verdad es que fue una situación muy fea. Ese hombre tenía una familia y su esposa iba al trabajo llorando a buscar a su marido. Nosotros, lamentablemente, no sabíamos nada y aparte todos vivíamos con miedo ya que algunos de nosotros podíamos sufrir lo mismo. Yo pensaba que eso también me podía pasar a mí. En ese momento, como inmigrante de Bolivia, yo estaba haciendo los trámites para obtener la ciudadanía argentina.

¿Te preocupaba mucho la situación?

–En mi situación no me preocupaba tanto, aunque si me daba miedo. Lo que más me preocupaba era que le pasara algo a mi pareja.

Elsa Beatriz Ferrero, una ciudadana común y corriente 

¿Como era viajar en colectivo por ejemplo?

–Elsa Beatriz: Cuando tenía que ir al medico o a hacer un trámite por ahí me tocaba vivir situaciones feas en el colectivo. Los militares, por ejemplo, paraban los colectivos, bajaban a todos y les pedían documentos o te revisaban todo el bolso, la cartera; te amenazaban con las armas poniéndolas cerca como para causar intimidación. Si no te encontraban nada, te dejaban subir y seguir con el viaje, pero si te encontraban algo, lamentablemente, te llevaban y nadie sabía de tu paradero o de tu situación.

¿Qué sentías en esos momentos?

–Sentía mucho miedo, pánico. La verdad es que era una situación muy fea y estresante. La gente vivía con el corazón en la garganta, porque tenías la posibilidad de que pudieran encontrarte algo y hacerte desaparecer. Además, cuando yo vi a las personas que se llevaban y escuchaba cómo gritaban me ponía los pelos de punta. Lo peor de todo fue no poder ayudar a ninguna de esas personas, ya que vos podías sufrir lo mismo o peor aún te podían asesinar ahí mismo.

Deja un comentario